Si puedes soñarlo, puedes lograrlo

    Palabra de escritor / Antonio Carmona Portillo

    Palabra de escritor / Antonio Carmona Portillo

    STORY E HISTORY

    Antonio Carmona Portillo

    Escritor

    El idioma inglés, aun teniendo un vocabulario más restringido que el español, tiene, sin embargo, dos términos que diferencian perfectamente la narrativa o ficción, de la Historia como ciencia social. Con el termino History, definen la narración de hechos pasados que se suelen basar en documentos que reafirmen la verdad de dichos hechos. En cambio, con el termino story los anglosajones se refieren a hechos inventados, “cuentos” “narraciones” que tienen su base en la imaginación del escritor.

    En España, y según la Real Academia de la Lengua, no es necesario utilizar un término distinto para ambas actividades culturales, y aplica la minúscula cuando se trata de “cuentos” o “narraciones” fantásticas (story=historia), para diferenciarla de la Historia o ciencia del pasado.

    La opinión de la RAE no está muy lejos de lo acertado, porque al fin y al cabo tanto si se trata de hechos históricos que sucedieron en la realidad, como de hechos ficticios, siempre hay un elemento básico espacial en el que se asienta la historia inventada, salvo en aquellos casos en los que la narración hace referencia a la llamada “ciencia ficción”. Aún en estos casos, siempre han existido autores que han explorado en el campo del futuro con gran acierto, y en este sentido no hay más remedio que citar a Julio Verne.

    Por consiguiente, pasar de escribir Historia con mayúscula, a escribir historias con minúscula, no requiere una especialización, si bien un conocimiento completo de la diferencia entre novela histórica e historia novelada. Es frecuente que historiadores se dediquen a la literatura, y de la misma manera que cualquiera puede, y debe, si así es su deseo, expresar sus sueños, ideas, ilusiones, a través de la escritura, un historiador también puede abandonar por unos momentos su metodología (que obviamente es diferente a la de escritores de ficción) y lanzarse al mundo mágico de lo imaginado.

    Han sido mucho los historiadores que lo han hecho. Se me viene a la memoria en estos momentos, escritores como Calvo Poyato, Adrian Goldsworthy, Pedro Salmerón, etc., que comenzaron sus carreras como historiadores y se pasaron al ámbito de la novela o de la poesía, de la misma manera que economistas como San Pedro, Tamames o Angel Viñas, se lanzaron al mundo de la Historia. No podemos olvidar tampoco a don Benito Pérez Galdós que con su realismo literario constituye una fuente inestimable para el historiador del siglo XIX, ni de profesionales que se acercaron a la narrativa en busca de un escape a la simplicidad de sus brillantes carreras, como la neuróloga Colleen McCullough.

    Todo ello entra en la parcela de la creatividad. La única diferencia entre la story y la history es que el investigador (en el caso de la narrativa también se investiga) se ve libre de las cadenas para demostrar la verdad histórica, y se puede pasear por el mundo de ilusión, de la realidad inventada y de la Historia (por que no) novelada para acercarla más al lector. Porque, como afirma Marixa Lasso Nuevo los historiadores se ven en la disyuntiva de llegar a un público que no sea en exclusivo el académico, y la novela, o la narración novelada de la Historia, es el camino más recto.